miércoles, 15 de octubre de 2008

Adiós


Es una canallada de parte mía, pero el día de hoy rehúso llegar a casa.
Las cosas se han puesto demasiado aburridas allí para seguirlas soportando. Como todo mundo recuerdo días mejores, días en que la situación no era tan compleja.
La responsabilidad de todo la comparto con ella.
Parece que fue hace tanto tiempo, pero sin duda eso sería una exageración. Debo ser sincero conmigo y con ella, alguna vez la pasamos muy bien juntos.
Hubo períodos muy buenos, pasábamos horas y horas juntos. Era increíble, en un abrir y cerrar de ojos se habían ido mañanas, tardes, días completos.
Era muy distinta…me abría mundos desconocidos, me mostraba cosas interesantísimas y que estaban muy lejos de mi alcance. Le resultaba muy fácil llevar mi capacidad de asombro a sus límites.
No sé que habrá pasado, tal vez la culpa es mía, quizá analizo demasiado todo. Puede ser que esté exigiendo mucho para como están los tiempos. Sé que la he idealizado mucho, es cierto, y es probable que muchas de las cosas que creí podía ofrecerme hayan sido creadas por mi ingenua imaginación. Pero, ¿quién podría haber sabido que en un intervalo tan corto se transformaría tanto?
Pueden pensar que soy un cobarde, un villano, un idiota.
Piensen lo que les entre en gana, pero les aseguro que si estuvieran en mi situación también dudarían sobre la resolución a tomar, sin duda que lo harían. Es que empezó a tomar cada vez un lugar más importante en mi vida, en mis actividades, en mi forma de ver las cosas. No estoy seguro de cómo pasó, pero es triste darse cuenta lo mucho que me ha influido (para bien o para mal) su presencia; misma que hoy ya no puedo tolerar.
Es simple, cada día su manera de hablar es menos atractiva para mí. Cada vez que la escucho detenidamente solo oigo palabrotas, ideas inconexas, pensamientos que deprimen y corroen, estulticia genérica que ataca lo más profundo de mi espíritu. Está perdida, ve la realidad de una forma distorsionada. Es embustera, hiriente, entrometida, denigrante. Me cuesta (a pesar del esfuerzo) dar con algún calificativo medianamente positivo con respecto a ella.
Mucha gente me habla mal de ella, sé que debo dejarla lo antes posible. Puedo ponderar el efecto que ha hecho tanto a mí como a quienes me rodean. ¿Saben? no es una justificación, pero tengo la sensación de que los años no han pasado en vano y, al fin y al cabo, algo de cariño le tengo, eso además de que el hombre es animal de hábitos y de facilidad para hacerse costumbres. Después de todo no puedo así como así sacarla de mi vida, de mi entorno familiar, en fin, de todo lo que me rodea.
¿Será necesario decir algo más?
Me parece que ya está todo dicho, lo único que me decepciona en esta situación es que no hay modo de que se dé por enterada. Está todo el día en lo mismo, haciendo y haciéndose mal sin siquiera reparar en el daño que provoca. Es imposible detenerla, tan sólo se puede tomar la alternativa de ignorarla.
Un monstruo horrible, eso es realmente. Ya no me engaña, denigrando a los pobres, incitando a los niños al sexo, creando realidades inexistentes siempre motivada por el dinero; viendo el mundo con ojos aterradores como si la vida no fuera digna de vivirse.
¡Te detesto!
Cada mañana presente en casi todas las casas del país, se transforma en tema principal de un sin número de conversaciones, es vista por millones de personas independientemente de si tiene algo importante que decir. Ya no la quiero más en mi hogar diciendo que tengo que hacer, que debo comprar, dictando modas, dando en definitiva órdenes.
Diabólico aparato es el que hemos albergado en nuestros lugares más íntimos, nuestros dormitorios, comedores, cocinas (incluso algún baño) como si fuera algo de primera necesidad. Le hemos cedido el espacio tanto mental como espiritual que debiera estar destinado a nuestros seres queridos y a nosotros mismos.
Reniego de ti, televisión, me resultas prescindible totalmente. Prometo que de hoy en adelante seré tu peor enemigo. No quiero que a mis hijos les muestres un mundo limitado, desolado, negativo y triste como el que me mostraron a mí los noticiarios. Me niego a aceptar los patrones de comportamiento que rotulas como normales. No me tragaré tus maleados mensajes publicitarios, ni tu falsa felicidad.
De ahora en adelante leeré más, compondré más música, haré más ejercicio.
En fin, apretaré el botón de apagado y volveré a ser humano.

miércoles, 20 de agosto de 2008

Debate


Camino a su nueva morada pensaba en como le haría de bien un descanso de dos meses. Hacía mucho tiempo que venía planeando salir de vacaciones sin tener el coraje necesario para dejar de lado todas sus actividades. Finalmente y luego de un par de años para olvidar se fue a su casa en el campo, la cual contaba con la ventaja inigualable de ser un paradero desconocido para todo miembro de su familia, para su detestado jefe y para las mujeres que lo acechaban constantemente.

Cuando tenía unos 25 años había vivido aquí, el lugar permanecía casi igual a como lo había dejado. En la puerta un cúmulo de correspondencia dirigida a él, claro, con su antiguo nombre. Había decidido cambiarlo cuando volvió al trabajo serio, cuando se estableció en la capital y quiso dar un giro a su vida. Inconformista como siempre, creyó que saborear un par de meses de su antigua vida le sentaría bien.

Se tomó todo el día para ordenar el lugar, arreglar la disposición de los objetos, limpiar y, en definitiva, hacerlo más hospitalario. La tarea no le resultó difícil, ya que la casa contaba con un magnetismo especial y único, por lo que requería solamente modificaciones menores.

Al siguiente día por la mañana desarrollaría tareas en el huerto y los jardines, quería depender lo menos posible del mundo exterior y salvo excepciones que tuvieran demasiado mérito, salir de casa.

Cuando fue a la cama Jaime se dijo: - Hogar, dulce hogar.

Se levantó muy temprano, el día le resultó especialmente hermoso por lo que decidió iniciar su labor lo antes posible. Se dirigió a la despensa en búsqueda de los materiales necesarios, a saber: palas de múltiples dimensiones, azadón, chuzo, tijeras de podar, etc.

Enfiló hacia la puerta y se encontró con un sobre amarillo debajo de ella, éste le resultó familiar de inmediato. Tiró todo lo que llevaba a cuestas al piso y tomó el sobre, antes de volver a estar en posición erguida ya había leído la carta por completo. Era una invitación a una charla sobre literatura.
- Como en los viejos tiempos, ¡no lo puedo creer!- Se dijo a sí mismo, extrañándose por no haberla recogido el día anterior.
Decidió ir.

Al llegar al Instituto Literario Bella Fantasía se encontró con muchas cosas del pasado, que le hicieron pensar en voz alta.
- Me parece interesante el que en dos días, apenas dos días, haya vuelto a sucesos de hace tanto. Estar aquí es muy gratificante, participaré con jovencitos en algún debate. Será maravilloso, podré recordar como fue cuando tenía la edad de ellos.

En efecto, el sitio estaba lleno de muchachos Universitarios con facha de intelectuales, algunos se daban el pote, otros parecían muy tímidos. Fijó su atención especialmente en uno de boina que fumaba pipa.
No sabía de qué trataban las charlas o debates de cada sala, para no parecer perdido decidió que sería mejor entrar en cualquiera. Ninguna tenía información o algo que diera una seña siquiera, a lo más un número y una letra.
- Confiar en jóvenes literatos pseudo revolucionarios, ¡jamás! –Se dijo con gran autoridad y seguridad. Entró a la sala un segundo antes de que tres muchachitas lo miraran primero con espanto y luego con odio al oír su comentario. Las tres entraron a la sala tras de él.
Una, de lentes ahumados, tomó algo así como un acta y se sentó en una de las sillas dispuestas en círculo, motivando a los demás a sentarse en los lugares que iban quedando vacíos.
- Muy bien- dijo ella, - Sean todos bienvenidos a la charla-debate 3b del Instituto Literario Bella Fantasía, el tema que nos convoca el día de hoy es la obra de Andrés Carin Arteaga. Célebre poeta, cuentista y ensayista, además de notable musicólogo y sociólogo.
Como Uds. sabrán la vasta obra de este autor está entre una de las más destacadas en nuestro país y ha sido...galardonada a nivel nacional e internacional.
La muchacha tomó una pausa cuando vio a Jaime haciendo un ademán de desinterés, cosa que le pareció de lo más vulgar y descortés, sobretodo viniendo de alguien como él. De un chiquillo se podía esperar, pero de alguien mayor como Jaime no.
Afortunadamente cada asistente contaba con un papel con su nombre en el pecho, eso permitía al monitor de la charla identificar plenamente a cada uno, sobretodo a aquél que fuera un distractor.
La muchacha continuó con su labor. – En esta ocasión rescataremos algunos poemas del libro Amarga Astucia. Empezaré con Templanza… “Cuando la hora me haya llegado…” La muchacha se largó a leer poema tras otro, parecía poner en ello toda su emoción y su sentir, como si cada palabra del texto fuese sido diseñada por o para ella, lo hacía con gran autoridad y el resto de los asistentes parecían hipnotizados ante ella. Una de las muchachas con las que había entrado, una rubia pecosa de cara muy inocente miraba a Jaime con curiosidad, mientras la tercera parecía empeñada en parecer una dama refinada, culta y astuta.
“…Suspirando y sin meditación alguna no puedo darte mi trozo de luna”. Terminaba de leer la monitora.
Obnubilada y como saliendo de un trance empezó a guiar la conversación. – Bueno, ¿Qué les ha parecido la selección?
- Creo que has tomado algo de cada época clave de Andrés Carin, has pasado por todos sus períodos, lo que es loable pues muchas de sus obras se perdieron cuando el autor murió en la cárcel.- Señaló un gordito que parecía más un fanático de la biografía que de la literatura de Andrés Carin.
Jaime lo miró con desdén.
Otro muchacho espetó – Recuerda que hasta el día de hoy su muerte no se ha comprobado.
- Es cierto- dijo otro, - pero lleguemos al consenso de que el período “carcelario” de Andrés fue el más productivo, por lo que aunque gran número de obras se perdieron se conserva una gran cantidad que permaneció en la penitenciaria luego de su desaparición.
- Eso es correcto – afirmó la monitora.
Se siguieron una serie de opiniones muy informadas y apoyadas en datos biográficos del autor, no obstante, a pesar del gran estudio no había ninguna que se refiriera al último período de escritor de Andrés Carin, época en la que el autor desapareció misteriosamente.
Jaime era el único que no había opinado y la monitora lo instó a participar irónicamente.
- Ud. ha mostrado gran interés, me gustaría que compartiera con nosotros su percepción de la conversación que estamos llevando a cabo.
Lo que Jaime menos quería era eso, participar. Hasta el momento llevaba seis bostezos, había consultado su reloj unas quince veces y mirado a la puerta con tentación por salir unas tres o cuatro.
- Creo que están sobrevalorando al sujeto. Es evidente que su producción en primera instancia prometía bastante, pero me parece que luego de un tiempo sus ideas se fueron apagando, lo mismo que su vitalidad. No creo que haya sido honesto con sus escritos. Basta consultar Diario de Felices Días, nadie puede haber sido tan optimista salvo que hubiese anhelado esa felicidad y bienestar. No está hablando de la realidad, estaba escribiendo sobre un estado de cosas ideal.
Jaime mal que mal leía mucho, y casi por obligación había leído y releído la obra de Andrés Carin Arteaga. La sorpresa y ofensa se hizo ostensible en cada uno de los presentes. Jaime sabía que no debía haber dicho semejante cosa, pero iba contra sus principios mentir, por eso había preferido el silencio. Mucho más interesante le parecía oír discusiones acerca de la obra de Cortázar, Borges, Neruda, Maturana, y tantos otros que aparecían en el programa que tardíamente había recibido.
- Por lo demás creo, personalmente que el hombre enloqueció en la cárcel y por eso su manera positiva de ver la vida, no le quedaba ningún otro recurso más que darse fuerzas él mismo, como Frankl en los campos de concentración. Debía canalizar la energía negativa en algo pleno y grato, como las canciones surgidas luego de una terapia primal.
La sorpresa aumentó.
Indignada la monitora argumentó de manera vehemente – ¿Ud. cree que es fácil hacer un montaje para que el mundo lo disfrute?, ¿Hay algún beneficio con actuar una emoción y además de ello crear a través de ella?, ¿Sugiere que Andrés Carin nos quiso engañar a todos?
El cuchicheo no se hizo esperar, pero a Jaime no parecía importarle mucho. Los muchachos no dudaron en dilapidarlo con golpes verbales, no parecía profesor ni autoridad alguna, no parecía estudiante y mucho menos un fanático de Andrés Carin, cualidad que todos los reunidos tenían, y que valoraban de gran manera.
- No he dicho eso- Se defendió- Únicamente creo que no pueden atribuirle estados mentales a una persona que ya estaba escribiendo cuando Uds. ni siquiera pensaban en nacer ¿Puede saberse qué llevó a este hombre a escribir así? Uds. estudian a su familia para imitar algunas costumbres de ellos, pero conociéndoles parcialmente. Quizá sus padres lo detestaban, quizá sus hermanos también. Posiblemente escribía tanto de familias y de compartir el tiempo con sus padres y de las virtudes de ellos por que era lo que proyectaba en ellos, era quizá lo que le faltaba para ser feliz.
La rubia pecosa asintió con la cabeza y esbozó tímidamente una frase –Tiene razón…
El resto de los muchachos la miró con enfado. La pobre rubia se ruborizó por completo y terminó mirando el suelo.
- Sepa Ud. que la familia de Andrés Carin no está en cuestión, eran gente muy educada y dada a la literatura- señaló un joven flaco de pelo largo y suelto.
- En la Universidad hay cosas que no enseñan, créeme – dijo Jaime- Además el punto es que el tío terminó en la cárcel ¿No? Deben de haber tenido buenos motivos para ponerlo en la ratonera.
La monitora no aguantaba más y no ocultaba su enojo.
- Todos los libros señalan que fue injustamente culpado de la muerte de sus padres. Ud. debe saber que Andrés Carin se encontraba en las inmediaciones de este edificio cuando sucedió ese terrible acontecimiento. Es un hecho comprobado.
Jaime hizo un gesto de desaprobación.
- Con el debido respeto que Ud. merece como invitado le pido por favor se retire de la sala. Estos debates han sido creados con la intención de compartir posturas y visiones sobre la obra de destacados escritores, por respeto a ellos y los presentes le insisto en que se retire.
Jaime se fue sin hacer oposición alguna.
No había que debatir, los muchachos no sabían que efectivamente Andrés Carin Arteaga había asesinado a sus padres y se había dirigido a las inmediaciones del Instituto a través de un túnel que conectaba ambos sitios. Tampoco que tras resistir a su conciencia un par de meses había sido puesto en prisión tras confesar, hay cosas que los diarios y los libros no dicen.
Menos podían saber que las obras que se habían perdido fueron las que utilizó para hacer un incendio que le permitió escapar de prisión y las pocas que se rescataron fueron finalmente publicadas. Tampoco el motivo de su creación, Andrés Carin Artega se dedicó a traspasar al papel ideas de otros presos, a escribir para tener el rótulo de reo tranquilo y con ello alejar sospechas sobre su escape y ganar tiempo para planearlo y pulirlo.

Cuando por fin Jaime llegó a su casa en el campo decidió hacer desaparecer la carta recibida como invitación, deseo con todas sus fuerzas saber como es que le seguían enviando misivas.
Antes de quemarla leyó el destinatario: Andrés Carin Arteaga. La lanzó a la chimenea, mal que mal nunca le había gustado ese nombre, por algo se lo había cambiado.

martes, 24 de junio de 2008

Arenga de un personaje

Después de haber realizado esta noble actividad durante décadas he llegado a la decisión de que el retiro es lo mejor. Hoy por hoy no resulta digno, para que decir rentable siquiera. Recuerdo antaño hubo tiempo mejores, jamás se repetirán.
Es una lástima que tantos de nosotros hayamos perdido el rumbo, y que tantos otros pasaran por tantas penurias y desgracias. Era de esperarse de cualquier modo, mi teoría se ha comprobado.
Siempre pensé que no podíamos venir de la nada como muchos personajes creían, y es la verdad, todos somos meras creaciones plasmadas en papel por los escritores para no tener que lidiar con sus propios miedos y vergüenzas, en el fondo somos caretas y disfraces de estos sujetos. Eso es harina de otro costal y profundizaré en ello.
De cualquier modo, antes eran más gentiles y nos otorgaban habilidades mayores. Podíamos acabar con imperios, ejércitos o armadas completas guiados solo por el amor y la esperanza. Eso hoy no vende.
Teníamos grandes conocimientos que se han perdido gradualmente a medida que ha pasado el tiempo, ¿qué personaje hoy juega Go?, ¿qué personaje aprecia los cuartetos de cuerda de Mozart?, ¿qué personaje actual está capacitado para poder apreciar una pieza pictórica de forma íntegra? Ni siquiera los hacen salir de casa, a lo más ven TV, discuten, se pelean y tienen mal sexo. Hasta los artistas del crimen se han perdido, se han extinguido también los que podían montar horcas en escasos segundos o tener ideas imponentes, presos de la locura y que al fin y al cabo utilizaban su potencial en actividades interesantes. Siempre hay que respetar a los villanos, ya que, son colegas (también tienen la categoría de personaje) y para ser un malhechor se debe haber vivido mucho e intensamente.

Qué tiempos aquellos que no volverán, cada día me siento más solitario y triste, más limitado e incomprendido; y es que los personajes de antes éramos mejor pensados, nuestros padres invertían mayor energía en crearnos, aunque fuéramos simples remedos de sus propias personalidades y respondiéramos a sus propias experiencias más que a las nuestras. Recuerdo a un tal Lucas, una Beatriz, un Horacio, a los Buendía y otros tantos que si bien no recuerdo de nombre respeto por sus hazañas y enseñanzas.
Las novelas en las que aparecíamos resultaban menos vendidas, pero se hablaba más de ellas. Y que decir del contexto en que estábamos, siempre en hojas blancas y pulcras, hoy de eso nada, si hasta he visto personajes tirados en el piso, huyendo de la policía, vendiéndose desteñidos y miedosos por escasas monedas en las veredas de esta ciudad.
He visto incluso algunos menos afortunados siendo quemados, es horrible.

Éramos admirados y estudiados en las Universidades, era espléndido. Por lo general, teníamos lugares bellos donde vivir o, si no era el caso, amigos con quienes contar. La vida de los personajes de hoy es muy difícil, muchos se separan tempranamente de sus señoras personaje, algunos llegan hasta la decisión irrevocable y lamentable de cometer suicidio (sucede con frecuencia).
No es su culpa, sucede que están menos preparados para la vida, hoy todo es más rápido y vertiginoso. Puedes ser muy célebre hoy, tener un par de años en plenitud, llenar unas cuantas páginas y en un abrir y cerrar de ojos eres un personaje olvidado.
Los personajes de hoy no deben luchar por pagar el alquiler o por el alimento diario, más bien sus intereses y prioridades se centran más en soportar la vida, el trabajo rutinario, a sus familias, la falta de proyectos y conseguir alcohol a buen precio. Los maestros de escuela no los toman en cuenta, prefieren a algunos de lo más antiguos.
Es más, a veces hasta resultamos innecesarios pues la gente prefiere al personaje de la película. Cuando se presenta el éxito en la vida de un personaje, muchas veces se roda su vida en celuloide. No obstante, los directores de cine atacan severamente nuestro honor, ni siquiera nos consultan a nosotros sobre como nos habríamos comportado en una situación particular. Si bien nuestra vida es prestada somos los primeros en vivirla, detalle no menor. Algunos ni siquiera nos correspondemos a como la gente nos imagina.
Me gustaría saber si se podrá hacer algo por nosotros, no tenemos sistema de defensa alguno. Nunca fuimos desconfiados por lo que muchos de nuestros nombres están escasamente patentados, los de más edad nunca pensamos en que iban a producir series de nosotros, que hablaríamos diversidad de idiomas, que nos vincularían a la computación, ¡que va! Nada de eso.

No se malentienda mi discurso, tuve una vida excelente. Fui uno de los prolíficos, aún cuando obligan a los niños a estudiarme sigo siendo querido por un gran porcentaje de personas, fui pobre y también rico, recorrí el mundo y conocí a grandes personas, dije frases que serán recordadas por siempre e incluso puedo con total seguridad decir que conocí el amor.

Si me dieran a elegir no cambiaría nada en mi vida, tuve grandes vivencias que puedo aún compartir. Y, en definitiva, ¿No son el principal requisito para ser personaje?

lunes, 9 de junio de 2008

De profesiones antiguas



De nuevo viene este cabro, no escarmienta, ¡no aprende! Todas las noches pasa por acá a la misma hora, los mismos discursos el mismo café y nada, nada de dinero. No suelta ni un miserable, sucio peso.
Que me va a sacar de acá dice, como si fuera tan fácil hacerlo. Que me va a tratar como una mujer decente merece, que me va a dar un hogar y que no tendré más necesidades. Para él es muy simple decirlo, hijo de un abogado exitoso que sale en la tele a cada rato. Uno igual que todos, muy político será, pero también ha caído en las tentaciones de la carne, como todo hombre. Lo que Miguel no sabe es que su padre si accedió, me dio una buena propina, nada menos, por una buena atención también. Una muy de la calle será, pero el trabajo hay que hacerlo bien, hay que comer algo de vez en cuando y cada vez alcanza para menos. Además de que el Chito nos cobra harto, casi la mitad de lo ganado por su protección y por tener el derecho a trabajar en su territorio, tenía que ser hombre el muy desgraciado.
Acá no hay ley, los pacos ni piensan en entrar pa' acá, salvo que quieran descarriarse con alguna de nosotras. Al fin y al cabo también son hombres. Por eso mejor hacerse de algien que a uno la proteja, pero el cuento sale harto re caro.

Eso es lo que me intriga del Miguel, ¿Será hombre o no?, ¿Se creerá un super héroe o algo así?, ¿Qué acaso no tiene tentaciones? A veces pienso que es un ángel o algo parecido, tan re lindo que es el cabro y venir a fijarse en una como yo. No soy de las que su papacito quisiera para él. Si hasta casorio me ha prometido, que me decida, que si me voy con él voy a estar segura.
Me gustaría estar segura, aunque fuera de algo, de cualquier cosa. De lo único que casi segura estoy es que el gil del Miguel está hasta las patitas por este cuerpecito, y eso que ni siquiera ha probado sus virtudes ni ha tenido el placer de ver sus generosidades. Nunca ha gozado conmigo. Sigo sin entender por que no ha querido, plata no le falta, conozco buenos lugares, pero el déle con el cafecito y nada más. Ni unos besitos me ha aceptado, que si estamos acá en este barrio le incomoda y que no quiere amor por dinero.
Hasta con unas flores me llegó el otro día, ¿Pa' qué puedo querer yo flores? Que el amor y otros cuentos, como si el amor existiera. Lo que le pasa al Miguel es que está caliente y no quiere aceptarlo, en su cabecita quizás que cosas se ha imaginado conmigo; lo que pasa es que no me las quiere decir y no las quiere reconocer.
Claro pueh!, solo eso explica que lleve viniendo pa' acá más de dos años. A veces se me desaparece, pero nunca por más de una semana, siempre vuelve pa' intentar convencerme. Este cabro chico 'tá lo que se llama loco, nada más. De primera pensé que era un rati, que era un paco, o algo. No le tenía confianza, aunque ahora tampoco. Al menos ahora puedo hablar con él, no sé si hablar o conversar como la gente dice. Más que nada lo reto, le digo que no vuelva que no me voy a ir de aquí, que acá estoy bien y él déle con lo mismo del amor.
Ahí es donde me viene la maldad siempre al pecho y lo trato re mal, pendejo mal criado no más, piensa que una está pa' los caprichos de la guagua. A veces me hago la interesante y como que lo escucho, cuando me sale con sus cuentos de matrimonio feliz hasta me hago la entusiasmada pa' que siga hablando, pa' que se raje con unos copetes, pero nada, nada.
Matrimonio el perla, ¿Y pa' qué? Lo que buscan los hombres es desenfundarla, ponerla y ya. Un buen polvo y se van felices pa' su casa, claro, ahí se acuerdan de la señora esposa, después que se han deshecho en cachas.
Pero este no, este nada! Tan re sano que es este cabro, da hasta pena mandarlo a la cresta. Es algo que hay que hacer si po' si no el Chito se enoja si una se pone a perder el tiempo conversando y sacando la vuelta.

El Miguel no me ha visto parece, o si me ha visto está pensando algo, no se acerca. Cosa rara, saca un cigarro. Yo lo conozco de hace tiempo y nunca lo había visto fumar, la Raca le mete conversa, pero no la toma en cuenta. Este cabro está nervioso, ta' pálido como si la misma calaca lo hubiera tocado, como si estuviera arrancando de ella. ¿Qué le habrá pasado?
Siempre la curiosidad me pega y me pega bien fuerte. Voy a hacerme la tonta. Pero si no se acerca luego voy a ir pa' allá, eso por que la Raca no es de fiar y este cabro es bien pavo.

Al fin, se decidió a cruzar la calle. Viene pa' acá, me voy a hacer la desentendida y me voy a meter pa'l callejón, así lo obligo a seguirme y cacho bien en que pará rara anda metido, ya lo decía yo po': Nadie es de los trigos limpios, todos tienen su yaya.
Ahí viene po', chuta que es elegante este cabro!!, si da gusto mirarlo y tan mal que lo he tratado por cabeza dura, de repente por ahí lo empiezo a tratar mejor, de repente por ahí le creo y nos vamos juntos a vivir, lejos del Chito, de la Raca, de todas las putas estas y toda esta mierda.

Mejor le digo que si altiro, ¿Qué otra cosa más estará esperando? Nada más pues, si a eso viene, eso es lo que quiere escuchar.

Hacáa tiempo que no se escuchaba un ruido de ese tipo por aquí, hasta parecía que estábamos en paz. Una lástima que se haya roto algo que estaba empezando a ser tradición. Qué pena que me haya arruinado justo el lindo momento en que iba a irme de esta porquería. Creo que ya no tengo ganas de aceptar irme con el Manuel, parece que no voy a poder darle mis disculpas y empezar a tratarlo como se merece.
Además me acabo de acordar de mi vida, de toda mi vida, la que he pasado siempre aquí. La acabo de ver así como una película, claro, la película que dicen que ven los que van a morir antes de hacerlo. Y eso parece que voy a hacer yo, con una bala en la cabeza es lo más probable.

Miguel hombre, por las rechuchas, guarda tu arma antes que llegue el Chito.
Igual te doy las gracias, al fin y al cabo me diste la razón dos veces. Una en que nunca iba a salir de este barrio y dos, me mostraste que después de todo tú también eres hombre.

lunes, 7 de abril de 2008

Reencuentro


Al fin llegué, si, estoy atrasado como siempre. Pero es que no traigo mucho ánimo...es que ha pasado tanto tiempo que ni siquiera sé de que deba hablarte primero. ¿Cuántos años son? ¿Dos?, ¿Tres?, ¿Cuatro? Quien sabe, yo ya no llevo la cuenta.
No tengo la más mínima idea de por que vine, ¿Puedes darme alguna razón?
Vamos por partes, estoy terminando los estudios en la carrera esa, si esa que algún día me dijiste que sería una buena opción a futuro y que me daría un buen sueldo. Si la misma con la que pensamos podríamos mantener a la familia que existía en nuestra imaginación. Bueno, verdad y sinceridad siempre delante, mis sueños y añoranzas han cambiado un poco. No creo estar capacitado mentalmente ahora para desempeñar el papel de padre, suelo cuestionarme con frecuencia y como sabes para llegar a ser papá hay que ser seguro y no dudar de tus pasos y saber llevar a buen norte una empresa que parece tan simple. ¿Seguías creyendo que era el padre ideal cuando te fuiste?
¿La música? Dejé de ser el músico clásico que alguna vez conociste, no sigo haciendo música en orquestas ni cuartetos, dejé los ensayos con terno y corbata y los cambié por conversaciones filosóficas en polera y jeans (eso sin mencionar el eterno cigarrillo en la mano) que llegan a plasmarse en la frase de una canción interpretada en una guitarra. Me entretengo mucho haciéndole pasar un tiempo agradable y dándole una esperanza, que me cuesta seguir y confiar, a gente que ni siquiera conozco. Te gustaría mucho verme, algunos temas los escogí por lo mucho que te gustaban.
¿Mi ropa? Tienes razón es un detalle que también ha cambiado drásticamente, y es que para ser de atractivo laboral y moverse en las industrias discográficas hay que saber tener carácter. El peinado, la barba y los bigotes surgieron por el mismo motivo. Me veo algo mayor, ¿verdad?
¿Qué lugares frecuento? Visito las iglesias con más frecuencia ¡si lo sé! me dijiste muchas veces que el sexo, la religión y la TV eran insumos de un capitalismo creado por las grandes cabezas para hacerte creer que eliges cuando en realidad otros entes superiores a nosotros lo hacen desde el momento que nacemos. Pero ahora tengo fe, fe en que las cosas volverán a como habían sido antes, a que volveréa esbozar una sonrisa cuando esté disfrutando de algo simple.
Voy más seguido al cine. Al mismo que fuimos tantas veces juntos, ese que está a unos pasos del Metro. Y a veces voy a ese en el que estuve a punto de perder la billetera y me salvé de milagro, a ver películas a veces tristes, pero con un final feliz, pues pienso que quizá si ideo alguno y lo hago mío nuestra historia tendrá uno igual. Quiero sacarme de la cabeza aquellas cosas que nunca te dije.


Ahora cuando tengo un amigo enfermo paso más tiempo con él, no vaya a ser que lo lamente después. Me preocupo más de mis parientes y comparto más con ellos, claro, sé que podrías pensar que cuando estábamos juntos me llevaba muy mal con ellos y me sentía distante y poco tomado en cuenta, es más que evidente.
Pero, ¿cómo puedes tú juzgarme? Nunca estuviste presente, me dejaste solo. No! no te estoy culpando, sé que no fue tu responsabilidad.
En este tiempo han pasado tantas cosas, ¿te conté que escribí un libro? Si, lo hice, redestiné las horas que a ti dedicaba en hacerlo, quedó muy bien. Mucha gente lo ha leído, pensé que sería un poco absurdo traerte una copia. Quizá lo haré más adelante, de todos modos te lo mereces, fuiste su musa inspiradora. ¿No te acuerdas de cuánto elogiabas mis dotes de escritor? Nunca me olvidaré de cuanto discutimos y peleamos cuando te dije que no quería estudiar literatura como tú lo hiciste. Eras muy buena en eso, creo que nadie imagino que no llegarías a terminar la carrera.
No te estoy juzgando...
Si! lo sé, me costó venirte a ver, fue difícil encontrar el lugar exacto en que te encuentras ahora.
¿Crees muy fácil vencer tantas emociones?, ¿piensas que no fue para mí duro venir? No sabía como iba a reaccionar...
He leído y releído cada carta que me escribiste para saber de qué hablarte, para recordar el glorioso futuro que haríamos los dos, sí, tal cual dijiste algún día: inseparables hasta la muerte.
Lo más complicado de todo esto fue que de a poco empecé a olvidar algunas cosas, a pesar de haber pasado tanto juntos. Primero tu aroma, luego tus gestos, la calidez de tus besos. Después fue tu voz, la tranquilidad de tus ojos. Más tarde fue tu sonrisa...muchas cosas.
Para mí sigues igual, nunca cambiarás, yo si lo he hecho, gran parte de mis cambios se los debo a tu ausencia, el pensar más en los demás que en mí, el disfrutar de hacer las cosas sin pensarlas, como tú lo hacías...


No puedo fingir. Te he extrañado mucho, ya sé que las viste, pero traje rosas rojas. Las mismas que te regalé para todos y cada uno de nuestros aniversarios. Si esas flores que son la pasión transformada en naturaleza. Bueno, también hice un par de canciones para ti, pero no creo sea el lugar más propicio para cantarlas. Algún día lo haré, pero no aquí.
Sigo preguntándome...y preguntándome. Sé que tú no lo haces y jamás pudiste hacerlo, ¿por qué haber querido cambiar el presente si todo estaba tan bien?, ¿por qué irse así de repente a un lugar donde no sabías como serían las cosas? Me dejaste sin ninguna opción de despedida.
¿Por qué te fuiste?
No...! no te juzgo. No tenías como saber que un viaje de estudios terminaría así. No tenías como saber que el sujeto que tan amablemente se ofreció a llevarte a casa chocaría. No pudiste prever un accidente sería el fin de tu vida y casi de la mía. Nunca te dije lo mucho que te amaba, mi ego no me dio ocasión.
No, no has envejecido, yo sí, mi corazón y mi alma sienten tu falta. Tus padres también lo hacen, han estado un poco mejor últimamente, creo que comprender que en esta situación no podía hacerse nada. Sus oraciones llevan tu nombre.
Tu habitación sigue igual como la dejaste. Están allí los discos que te regalé y que oímos tantas veces mientras veíamos las estrellas y luna que pedías a cada instante te regalara con la respuesta inmediata de que no podía, pues no era mía; ese oso de peluche que tanto te gustó apenas lo viste en una vitrina del centro y con el que compartiste todos tus sueños de ahí en adelante, tus fotos de la Europa que tanto quisiste conocer y a la que nunca viajaste. La foto en traje de colegio para nuestro primer aniversario en la cabecera de la cama. El vestido rojo que tanto me gustaba...
¿Si he llorado? Mucho, con cada lágrima se me escapaban las energías y las ganas de seguir. Creo que recién hoy puedo decirme a mí mismo que todo va a estar mejor.
No sé de qué más puedo hablarte. Era lógico, ya tenemos muy poco en común salvo un pasado vivido juntos y que se desvanece a medida de que no soy capaz de reconstruirlo tal cual fue.


Donde estés ahora, espero estés bien.

martes, 25 de marzo de 2008

Entrevista


- Estamos en directo transmitiendo para Uds. desde su canal amigo nuestro programa la entrevista al hueso, en el día de hoy con nuestro gentil invitado Alex Wilhelm. Músico aclamado por su talento, su distinción y elegancia en el fraseo, sin contar con sus virtuosos ataques y derroches de energía en la interpretación de la guitarra.
Wilhelm bosteza, la cámara no alcanza a captarlo.


- ¿Cómo estás Alex?


- Bien-Responde sin mirar a quien le pregunta, su rostro está oculto por un sombrero estilo tejano que deja ver los movimientos de la boca y parte de la nariz.


- Hemos sabido gracias a los medios de prensa escritos que estás preparando un nuevo disco ¿Qué hay de cierto en ello?


- Bueno, la verdad es que estoy grabando algunas cosas desde hace un tiempo. Estoy un poco más libre y como no es temporada de conciertos he retomado mis jornadas en el estudio de grabación.


- ¿Puedes darnos algún adelanto?


- No sé por donde empezar…Solamente me he sentado con la guitarra y he hecho versiones de los clásicos de siempre, ya sabes, el Delta Blues, temas de los 50’s que están en la oreja de todos…Nada especial.


- Supongo que nos darás algo más del sonido especial al que nos tienes acostumbrados.


- No sé a que estarás acostumbrado, yo solo toco la guitarra.


- Además de ser un excelente músico tienes un humor muy particular.

- ¿Te parece?


- Claro.


- ¿Me invitaste para halagarme o algo más? Soy nada más que un ser humano igual que todo el mundo. Es cierto, quizá mi música te provoque a ti muchas sensaciones agradables como a la mayoría de las personas, pero para mí es casi un juego, jamás he estudiado, jamás he sido lo que se llama un músico docto. Fui un pésimo estudiante y la mayoría de mis profesores, esos que querían que fuese ingeniero, médico, abogado o arquitecto me siguen en la calle para que les de mi autógrafo. Cuando estaba en el colegio me echaban de allí por no llevar el autógrafo de mi padre en mi libreta de anotaciones.
Eso sin contar que he pasado por muchas adicciones y ya casi no tengo sistema nervioso.

El animador, algo alterado, no sabe como manejar la situación y teme que el discurso de controvertido personaje al cual hasta hace media hora se negaba terminantemente a entrevistar atente contra las políticas internas del canal. No obstante, la suerte está a su favor, todo puede ocultarse tras un cortés y efectivo mensaje al final del programa que diga que las opiniones vertidas en el son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no tienen necesariamente que ver con las ideas del canal.

- Insisto, tienes un humor a toda prueba.


- Déjate de payasadas y vamos a las preguntas interesantes.


- Muy bien, estoy seguro que hay un gran grupo de muchachos que están empezando a estudiar música y quisieran escuchar algún consejo de tu parte.


- ¿Empezando a estudiar? Hombre, carajo, eso no es materia de estudio, es sentir, dejarse llevar, apasionarse. Cuando tocas y dejas fluir la música no hay pelo en tu cabeza que no se erice, tu modo de respirar cambia, sientes una extrañeza en el cuerpo, pues después de todo no es tuyo. Es algo que una fuerza superior a ti, a mí y a todos los mocosos que miran la TV nos regaló, hay que sacarlo afuera. Somos unos servidores de esto, eso, o como quiera que se llame.

Hace una pausa, el entrevistador obviamente no logra entender del todo, hablan en códigos muy distintos.
- Me parece un punto de vista muy interesante.


- De algún modo lo es, pero no se trata de comprenderlo, hay que dejarlo invadirte.


- ¿Cuándo te hiciste conciente de que tenías este tipo de trance? Digo trance por ponerle un nombre.


- Creo que es eso -dice mientras empieza a fumar un cigarrillo que había estado en sus manos desde que alguien en el set gritó “Estamos al aire”- Pero no es algo que se haga conciente salvo cuando estás afuera, cuando dejas de sentirlo. El tiempo pasa, no necesitas un espacio material, yo puedo estar aquí sentado y mentalmente irme a otro lugar si quiero, empiezo a escuchar una melodía en mi cabeza y… y puedo subir y bajar el volumen a mi antojo….., adelantarla, atrasarla…., cambiar los timbres, las alturas, los sonidos, las notas, la ecualización….., todo.


- Suena como una experiencia casi espiritual.


- ¿Casi? Lo es por completo.


- ¿Tienes algo, o alguien que te ayude a inspirarte?


- Eso no es necesario, el crear relaciones con cosas o lugares te aparta de la conexión contigo mismo. Si hiciera aquello estaría necesitando de ese algo o alguien. Recuerdo que mucho tiempo estuve muy atento a las demás personas, a su bienestar y casi nada o muy poco al mío. Cuando dejé de beber pude volver a tener bienestar, dejé las culpas atrás y vaya, me dí cuenta de que no soy un dios como casi todo el mundo me quiere intentar hacer creer. Mi talento es prestado, lo único que me queda es disfrutar de el, no puedo darme el lujo de aproximarme a la gente, a veces estoy conversando con alguien, o durmiendo, haciendo cualquier cosa que puedas imaginar y se me viene una canción. Eso me aparta un poco de la gente normal, a veces corro a tomar la guitarra y la toco. Por eso me divorcié, mi esposa despertó varias veces en las noches y me vio abrazando a Única (el apodo de su guitarra favorita) en vez de a ella y eso trae problemas, es un don, pero a la vez un arma de doble filo, es difícil para la gente convivir con alguien así, como yo. Me cuesta darme a entender y ser convencional para algunas cosas, no respeto horarios ni rutinas. La mayor parte del tiempo estoy tocando o metido en mi mismo, o enojado por no poder dejar de hacer las dos cosas anteriores.


- ¿Te consideras un hombre solitario?


- Esa es casi una realidad, de niño no era muy querido. Tenía malas notas, no era buen conversador, pensaba solo en la guitarra y pasaba días y días ensayando en mi cuarto encerrado. De mayor fui un novio pésimo, no dedicaba tiempo a nadie, olvidaba los nombres de mis novias, sus teléfonos, aniversarios cumpleaños y todo lo demás. Cuando finalmente podía pasar algún tiempo con las mujeres llevaba a Única, Única me ha acompañado desde siempre, (muestra su guitarra que estaba escondida bajo su silla, lejos de la vista del director del programa. La saca y se la pone, está bastante a mal traer, casi sin barniz, con trizaduras mal reparadas y algunas piezas rotas, además de algunas manchas de quemadura producto del incontable número de cigarrillos que Alex ha puesto en la pala del instrumento mientras fuma y toca) por eso la llevo a todos lados conmigo. Alguien la robó hace unos cuantos años, fue imposible venderla para el sujeto que la hurtó y decidió devolvérmela personalmente a cambio de que le firmase la guitarra de su hijo. Escribí en ella: toca con sentimiento, no lo olvides. Volviendo al tema anterior, a ninguna mujer le gusta competir con una guitarra….


- ¿Puedes tocar algo?


- Con gusto.

- Amables televidentes, esto no estaba preparado y saliéndonos del libreto….

Alex no espera la indicación del animador para empezar a tocar, solo lo hace. Luego de un solo de 5 minutos que pareció para todos un abrir y cerrar de ojos la audiencia quedó extasiada y el aplauso se hizo incalmable, la banda de acompañamiento se perdió de pronto y los acordes atronadores de la guitarra de Alex invadían el espacio y las almas de los presentes. Pasaba de la más suave y melancólica melodía a la destrucción y desesperanza punzante y sin resuello, para luego calmarse y acariciar a sus oyentes con una seda sonora sin precedentes. Los camarógrafos dejaron sus cámaras tiradas, la gente en el set corría y gritaba sin medir las consecuencias. Muchas personas salieron lastimadas seriamente en su intento de tocar al guitarrista por unos instantes. Solo una muchacha lo logró y cayó de rodillas frente al eximio músico, parecía desmayada, sin conocimiento. Eso hizo recuperar la cordura al animador, el director y el jefe de piso del programa. Las cámaras seguían encendidas y transmitieron al mundo el último mensaje de Wilhelm, el último del que se tiene noticia.


- La destrucción de los muros de Jericó fue a través de la música, Orfeo proporcionaba el saber a través de ella. En el oriente existen personajes que pueden hipnotizar a serpientes con una sola nota, claro está es un ejemplo muy primitivo, pero si transmites esa misma sensación en las personas puedes destruir, puedes crear, puedes hacer lo que tu imaginación diga. No hay límites, los límites los pones tú. Ese es el consejo que puedo darle a esa montonera de críos que están empezando a amar la música nada más.

Sin mayor explicación Alex deja el set y extrañamente nadie le opone resistencia. Lo que nadie (ni siquiera él mismo) sabe es donde irá él ahora, ni tampoco si es que le volverán a ver.
Y es que alguien como él no es dueño de su vida, no es raro para los críticos, otros músicos, y sus fanáticos el mito de que le ha vendido su alma al diablo. Sin embargo, pueden revivirlo cada vez que quieran escuchando sus discos, como dijera hace tiempo en alguna otra entrevista.

lunes, 25 de febrero de 2008

Obra Cumbre



Debo comenzar poniendo en claro que creo que cada persona se forma día a día. Tomas un poco de las cosas que tus padres intentan enseñarte, de tus parientes, de los libros que has leído y te han, finalmente, marcado, de la música que oyes, de tu alrededor; en fin, de la vida misma.
No soy ajeno a ello, es por eso que suelo acudir a ciertas cosas con frecuencia, novelas exquisitas escritas por sujetos a los que considero ni siquiera poder imitar. Discos editados originalmente en formato vinilo me dan continuamente energía y me permiten, a través de los gratos recuerdos a los que alguna vez acompañaron como banda sonora, seguir adelante ante la constante angustia que me provocan indistintamente el presente y el futuro.
Me encanta compartir los descubrimientos que realizo, una banda interesante, una pintura que me irradia alguna emoción particular, algún lugar que permita pensar con tranquilidad en la metrópoli en la que vivo.
Así lo hice alguna vez con ella, ¿Cómo describirla? Aún no lo sé, es un ángel de piel morena, cabello liso de un brillo exquisito, una faz hermosa cuyos rasgos exóticos acentúan una belleza única.
¿Qué me gusta de ella? Su aroma, inigualable, penetrante, cálido y excitante.
Aunque la conozco desde hace tiempo sigue aún siendo un misterio para mí, reservada, hermética. Eso sumado a su modo de moverse, hablar, su mirada inocente a la vez que desafiante despiertan en mí un atractivo que jamás había siquiera imaginado experimentar.

La historia que relataré a continuación sucedió hace mucho tiempo. Ante mi imposibilidad de aproximarme a ella por los métodos de conquista tradicionales (básicamente por mi nerviosismo incontrolado y mi incapacidad de hacer menos evidente mi interés) opté por entregarle pequeños fragmentos de mí, darme a conocer de una manera fraccionaria
Como primer paso le regalaría una copia del álbum más maravilloso de todos los tiempos (en gustos nada es receta). Si, ese en que los cuatro fantásticos atraviesan una calle que con el tiempo se transformaría en una leyenda, y que tiene por nombre la avenida donde se emplazan los estudios de grabación del sello EMI.
El disco por sí mismo cobra vida. Antes siquiera de abrirlo uno puede constatar una serie de detalles que le dan sabor y condimento a la historia de sus creadores. En ella se visualiza al cuarteto británico atravesando la calle en un paso cebra. Todos llevan el paso coordinado salvo su bajista, además de que lleva los pies descalzos y un cigarrillo en la mano derecha, a pesar de ser zurdo.
Cuando fue lanzado esto hizo surgir la idea de que quien había tomado el lugar de este sujeto era un doble escogido a través de un sistema de selección muy exhaustivo. ¿Por qué se llegaba a tal conclusión? En India, país que cultural y musicalmente había tenido gran influencia sobre el grupo, las ceremonias funerales tienen lugar solo cuando el muerto esta efectivamente descalzo. Otro detalle a añadir es que en la parte izquierda de la foto, detrás del guitarra solista, aparece un automóvil modelo escarabajo en cuya patente se lee LMW 28IF, lo que algunos fanáticos interpretaron como una alusión a la edad del bajista en ese momento de estar vivo. ¿De estar vivo? Claro, pues desde 1966 se venía acarreando el rumor de la muerte este sujeto en un automóvil de similares características al que aparece en la portada del disco.
La portada fue más que nada una improvisación, el nombre del disco también lo fue. Se sacaron tan solo 6 fotos antes de elegir la definitiva y que todos conocemos, el nombre original sería Everest, nombre la marca de cigarrillos del ingeniero y asistente de sonido del conjunto. Ante la evidente complicación que surgió al evaluar la posibilidad de viajar para tomar una foto de la cumbre más alta de la tierra en la que aparecieran los músicos se optó por salir fuera de los estudios en busca de la fotografía y simplemente cambiar el nombre del disco por el de la calle de los estudios de grabación en que el grupo de Liverpool había realizado la totalidad de sus grabaciones profesionales.
Musicalmente hablando el disco es una joya, y tampoco está exento de anécdotas en este sentido. Resulta excepcional pues es uno de los pocos en que los cuatro integrantes aportan con composiciones. Es más es el primero en que su guitarra solista logró un número uno a nivel mundial, a nivel compositivo había sido relegado a segundo plano hasta es momento. Su formato era el siguiente: cada integrante aportaba como músico de sesión, debiendo recibir instrucciones de quien hubiese compuesto el tema en grabación, lo que refrescó las ideas musicales e interpretativas dentro del marco estilístico propio del cuarteto.
Tanto es así que en algunos de los cortes no participan todos los miembros de la banda, o bien tocan instrumentos que nunca habían interpretado. También se incorporaron novedades técnicas y de grabación con las cuales hasta esa fecha nadie había experimentado.
Siendo un LP consta de dos caras, la A eran un grupo de canciones sueltas entre las cuales se cuentan temas como “Come Together”, “Something”, “Here Comes the Sun” y que son por sí solos interesantes. En la cara B aparece un medley, una serie de canciones y puentes unidos a través de un tema musical sin pausas, en las cuales el grupo hace gala de su imaginativa, su armonización vocal y su destreza instrumental.
Además incluye el primer hidden track de la historia de la música, una canción originalmente incluida en el medley que fue retirada, pues no calzaba del todo con el resto de los temas, descontando continuidad y fluidez. Sin embargo, quedó en el disco pues el ingeniero de sonido había recibido la instrucción de no desperdiciar material creativo. La canción aparece 20 segundos después de la aparente conclusión de la obra musical.
Como ya te habrás dado cuenta, querido lector, es evidente el cariño que tengo por este álbum, la inevitable asociación que tiene con episodios estelares de mi vida.
Esto me lleva forzosamente a compartirlo, a tratar de que todo mundo lo conozca y aprecie, en la búsqueda de que los disfruten tal como yo lo he hecho.

¿A ella?, ¿Si la quiero? Evidente, obvio, lógico, la quiero mucho y en un modo nunca visto, ¿Lo sabe? Se lo he dicho, pero el saber si bien es vecino del entender es muy distinto, demasiado diría yo.
Consigo el disco finalmente, obtener una copia es cosa difícil. Pierdo una serie de objetos valiosos para mí, pero que importa, finalmente ella lo apreciará.
De tanto andar por calles inhóspitas de noche en su búsqueda amanezco resfriado. Despierto, no obstante, con gran energía y entusiasmo. Le entregaré el disco (ahora acompañado de una nota doblada en su interior) y le diré muchas cosas que he estado guardando, la abrazaré y todo estará muy bien.
Llego temprano a clases, la espero durante mucho tiempo. Finalmente arriba, conversamos de temas sin sentido, trato de que pase un rato divertido. Creo que es el momento preciso de sacar el obsequio. Mentalmente recorro el discurso que he elaborado con esmero para motivarla a escucharlo, más de una vez.
Lo pongo en sus cálidas manos, que siempre me provocan algo así como un shock eléctrico de baja intensidad.
Caminamos un rato y entramos a la sala. ¿Las clases? Lo mismo de siempre, sentarse con los compañeros para tratar de hacer más agradable la angustia que el caballero de terno y corbata frente a nosotros nos produce.
¿Sabrá ella que es lo único en que pienso hace mucho tiempo?, ¿Le habrá gustado mi regalo?, ¿De verdad lo escuchará?
No me doy cuenta cuando, pero se ha ido. Vuelvo a casa con ella en mente, protagonista de mis cavilaciones, sueños; en fin, todo lo que por mi cabeza tiene paso.
Cuando llego a casa, la TV no me ofrece nada relevante, prefiero irme a acostar pues no hay nada que hacer, ni que estudiar.
Vuelve a mi mente, baila, canta, me susurra. Aparece y desaparece. Logro, no sin esfuerzo, dormir. Un estado de somnolencia semi consciente, como programa rotativo se repite y repite mi conversación con ella, el resto de los detalles de mi día carecen de trascendencia.
Me levanto apurado ¿Habrá apreciado los efectos de sonido del track 10?, ¿Puede que la haya agradado la canción que le dediqué con tanto cariño? Lo sabré pronto.
Corró hacia la Universidad, arribo a la sala antes que nadie. Sacó un cigarrillo y lo fumo con ansiedad y cierto placer culpable (tres semanas sin fumar han sido tiradas a la basura).
Aparece en escena ¿Qué me dirá? Quizá me pida otro disco de los Fab Four!
Ojalá, los tengo todos.
Se me aproxima y me da un beso en la mejilla que me hace tiritar, no puedo mirarla a los ojos. Le preguntó, siempre mirando al suelo: ¿Escuchaste el A+++y R++d?
- Sí, responde con gran serenidad.
- ¿Qué te ha parecido?
- A mi madre le gustó bastante…

Creo que necesitaré otro cigarrillo.