lunes, 9 de junio de 2008

De profesiones antiguas



De nuevo viene este cabro, no escarmienta, ¡no aprende! Todas las noches pasa por acá a la misma hora, los mismos discursos el mismo café y nada, nada de dinero. No suelta ni un miserable, sucio peso.
Que me va a sacar de acá dice, como si fuera tan fácil hacerlo. Que me va a tratar como una mujer decente merece, que me va a dar un hogar y que no tendré más necesidades. Para él es muy simple decirlo, hijo de un abogado exitoso que sale en la tele a cada rato. Uno igual que todos, muy político será, pero también ha caído en las tentaciones de la carne, como todo hombre. Lo que Miguel no sabe es que su padre si accedió, me dio una buena propina, nada menos, por una buena atención también. Una muy de la calle será, pero el trabajo hay que hacerlo bien, hay que comer algo de vez en cuando y cada vez alcanza para menos. Además de que el Chito nos cobra harto, casi la mitad de lo ganado por su protección y por tener el derecho a trabajar en su territorio, tenía que ser hombre el muy desgraciado.
Acá no hay ley, los pacos ni piensan en entrar pa' acá, salvo que quieran descarriarse con alguna de nosotras. Al fin y al cabo también son hombres. Por eso mejor hacerse de algien que a uno la proteja, pero el cuento sale harto re caro.

Eso es lo que me intriga del Miguel, ¿Será hombre o no?, ¿Se creerá un super héroe o algo así?, ¿Qué acaso no tiene tentaciones? A veces pienso que es un ángel o algo parecido, tan re lindo que es el cabro y venir a fijarse en una como yo. No soy de las que su papacito quisiera para él. Si hasta casorio me ha prometido, que me decida, que si me voy con él voy a estar segura.
Me gustaría estar segura, aunque fuera de algo, de cualquier cosa. De lo único que casi segura estoy es que el gil del Miguel está hasta las patitas por este cuerpecito, y eso que ni siquiera ha probado sus virtudes ni ha tenido el placer de ver sus generosidades. Nunca ha gozado conmigo. Sigo sin entender por que no ha querido, plata no le falta, conozco buenos lugares, pero el déle con el cafecito y nada más. Ni unos besitos me ha aceptado, que si estamos acá en este barrio le incomoda y que no quiere amor por dinero.
Hasta con unas flores me llegó el otro día, ¿Pa' qué puedo querer yo flores? Que el amor y otros cuentos, como si el amor existiera. Lo que le pasa al Miguel es que está caliente y no quiere aceptarlo, en su cabecita quizás que cosas se ha imaginado conmigo; lo que pasa es que no me las quiere decir y no las quiere reconocer.
Claro pueh!, solo eso explica que lleve viniendo pa' acá más de dos años. A veces se me desaparece, pero nunca por más de una semana, siempre vuelve pa' intentar convencerme. Este cabro chico 'tá lo que se llama loco, nada más. De primera pensé que era un rati, que era un paco, o algo. No le tenía confianza, aunque ahora tampoco. Al menos ahora puedo hablar con él, no sé si hablar o conversar como la gente dice. Más que nada lo reto, le digo que no vuelva que no me voy a ir de aquí, que acá estoy bien y él déle con lo mismo del amor.
Ahí es donde me viene la maldad siempre al pecho y lo trato re mal, pendejo mal criado no más, piensa que una está pa' los caprichos de la guagua. A veces me hago la interesante y como que lo escucho, cuando me sale con sus cuentos de matrimonio feliz hasta me hago la entusiasmada pa' que siga hablando, pa' que se raje con unos copetes, pero nada, nada.
Matrimonio el perla, ¿Y pa' qué? Lo que buscan los hombres es desenfundarla, ponerla y ya. Un buen polvo y se van felices pa' su casa, claro, ahí se acuerdan de la señora esposa, después que se han deshecho en cachas.
Pero este no, este nada! Tan re sano que es este cabro, da hasta pena mandarlo a la cresta. Es algo que hay que hacer si po' si no el Chito se enoja si una se pone a perder el tiempo conversando y sacando la vuelta.

El Miguel no me ha visto parece, o si me ha visto está pensando algo, no se acerca. Cosa rara, saca un cigarro. Yo lo conozco de hace tiempo y nunca lo había visto fumar, la Raca le mete conversa, pero no la toma en cuenta. Este cabro está nervioso, ta' pálido como si la misma calaca lo hubiera tocado, como si estuviera arrancando de ella. ¿Qué le habrá pasado?
Siempre la curiosidad me pega y me pega bien fuerte. Voy a hacerme la tonta. Pero si no se acerca luego voy a ir pa' allá, eso por que la Raca no es de fiar y este cabro es bien pavo.

Al fin, se decidió a cruzar la calle. Viene pa' acá, me voy a hacer la desentendida y me voy a meter pa'l callejón, así lo obligo a seguirme y cacho bien en que pará rara anda metido, ya lo decía yo po': Nadie es de los trigos limpios, todos tienen su yaya.
Ahí viene po', chuta que es elegante este cabro!!, si da gusto mirarlo y tan mal que lo he tratado por cabeza dura, de repente por ahí lo empiezo a tratar mejor, de repente por ahí le creo y nos vamos juntos a vivir, lejos del Chito, de la Raca, de todas las putas estas y toda esta mierda.

Mejor le digo que si altiro, ¿Qué otra cosa más estará esperando? Nada más pues, si a eso viene, eso es lo que quiere escuchar.

Hacáa tiempo que no se escuchaba un ruido de ese tipo por aquí, hasta parecía que estábamos en paz. Una lástima que se haya roto algo que estaba empezando a ser tradición. Qué pena que me haya arruinado justo el lindo momento en que iba a irme de esta porquería. Creo que ya no tengo ganas de aceptar irme con el Manuel, parece que no voy a poder darle mis disculpas y empezar a tratarlo como se merece.
Además me acabo de acordar de mi vida, de toda mi vida, la que he pasado siempre aquí. La acabo de ver así como una película, claro, la película que dicen que ven los que van a morir antes de hacerlo. Y eso parece que voy a hacer yo, con una bala en la cabeza es lo más probable.

Miguel hombre, por las rechuchas, guarda tu arma antes que llegue el Chito.
Igual te doy las gracias, al fin y al cabo me diste la razón dos veces. Una en que nunca iba a salir de este barrio y dos, me mostraste que después de todo tú también eres hombre.

lunes, 7 de abril de 2008

Reencuentro


Al fin llegué, si, estoy atrasado como siempre. Pero es que no traigo mucho ánimo...es que ha pasado tanto tiempo que ni siquiera sé de que deba hablarte primero. ¿Cuántos años son? ¿Dos?, ¿Tres?, ¿Cuatro? Quien sabe, yo ya no llevo la cuenta.
No tengo la más mínima idea de por que vine, ¿Puedes darme alguna razón?
Vamos por partes, estoy terminando los estudios en la carrera esa, si esa que algún día me dijiste que sería una buena opción a futuro y que me daría un buen sueldo. Si la misma con la que pensamos podríamos mantener a la familia que existía en nuestra imaginación. Bueno, verdad y sinceridad siempre delante, mis sueños y añoranzas han cambiado un poco. No creo estar capacitado mentalmente ahora para desempeñar el papel de padre, suelo cuestionarme con frecuencia y como sabes para llegar a ser papá hay que ser seguro y no dudar de tus pasos y saber llevar a buen norte una empresa que parece tan simple. ¿Seguías creyendo que era el padre ideal cuando te fuiste?
¿La música? Dejé de ser el músico clásico que alguna vez conociste, no sigo haciendo música en orquestas ni cuartetos, dejé los ensayos con terno y corbata y los cambié por conversaciones filosóficas en polera y jeans (eso sin mencionar el eterno cigarrillo en la mano) que llegan a plasmarse en la frase de una canción interpretada en una guitarra. Me entretengo mucho haciéndole pasar un tiempo agradable y dándole una esperanza, que me cuesta seguir y confiar, a gente que ni siquiera conozco. Te gustaría mucho verme, algunos temas los escogí por lo mucho que te gustaban.
¿Mi ropa? Tienes razón es un detalle que también ha cambiado drásticamente, y es que para ser de atractivo laboral y moverse en las industrias discográficas hay que saber tener carácter. El peinado, la barba y los bigotes surgieron por el mismo motivo. Me veo algo mayor, ¿verdad?
¿Qué lugares frecuento? Visito las iglesias con más frecuencia ¡si lo sé! me dijiste muchas veces que el sexo, la religión y la TV eran insumos de un capitalismo creado por las grandes cabezas para hacerte creer que eliges cuando en realidad otros entes superiores a nosotros lo hacen desde el momento que nacemos. Pero ahora tengo fe, fe en que las cosas volverán a como habían sido antes, a que volveréa esbozar una sonrisa cuando esté disfrutando de algo simple.
Voy más seguido al cine. Al mismo que fuimos tantas veces juntos, ese que está a unos pasos del Metro. Y a veces voy a ese en el que estuve a punto de perder la billetera y me salvé de milagro, a ver películas a veces tristes, pero con un final feliz, pues pienso que quizá si ideo alguno y lo hago mío nuestra historia tendrá uno igual. Quiero sacarme de la cabeza aquellas cosas que nunca te dije.


Ahora cuando tengo un amigo enfermo paso más tiempo con él, no vaya a ser que lo lamente después. Me preocupo más de mis parientes y comparto más con ellos, claro, sé que podrías pensar que cuando estábamos juntos me llevaba muy mal con ellos y me sentía distante y poco tomado en cuenta, es más que evidente.
Pero, ¿cómo puedes tú juzgarme? Nunca estuviste presente, me dejaste solo. No! no te estoy culpando, sé que no fue tu responsabilidad.
En este tiempo han pasado tantas cosas, ¿te conté que escribí un libro? Si, lo hice, redestiné las horas que a ti dedicaba en hacerlo, quedó muy bien. Mucha gente lo ha leído, pensé que sería un poco absurdo traerte una copia. Quizá lo haré más adelante, de todos modos te lo mereces, fuiste su musa inspiradora. ¿No te acuerdas de cuánto elogiabas mis dotes de escritor? Nunca me olvidaré de cuanto discutimos y peleamos cuando te dije que no quería estudiar literatura como tú lo hiciste. Eras muy buena en eso, creo que nadie imagino que no llegarías a terminar la carrera.
No te estoy juzgando...
Si! lo sé, me costó venirte a ver, fue difícil encontrar el lugar exacto en que te encuentras ahora.
¿Crees muy fácil vencer tantas emociones?, ¿piensas que no fue para mí duro venir? No sabía como iba a reaccionar...
He leído y releído cada carta que me escribiste para saber de qué hablarte, para recordar el glorioso futuro que haríamos los dos, sí, tal cual dijiste algún día: inseparables hasta la muerte.
Lo más complicado de todo esto fue que de a poco empecé a olvidar algunas cosas, a pesar de haber pasado tanto juntos. Primero tu aroma, luego tus gestos, la calidez de tus besos. Después fue tu voz, la tranquilidad de tus ojos. Más tarde fue tu sonrisa...muchas cosas.
Para mí sigues igual, nunca cambiarás, yo si lo he hecho, gran parte de mis cambios se los debo a tu ausencia, el pensar más en los demás que en mí, el disfrutar de hacer las cosas sin pensarlas, como tú lo hacías...


No puedo fingir. Te he extrañado mucho, ya sé que las viste, pero traje rosas rojas. Las mismas que te regalé para todos y cada uno de nuestros aniversarios. Si esas flores que son la pasión transformada en naturaleza. Bueno, también hice un par de canciones para ti, pero no creo sea el lugar más propicio para cantarlas. Algún día lo haré, pero no aquí.
Sigo preguntándome...y preguntándome. Sé que tú no lo haces y jamás pudiste hacerlo, ¿por qué haber querido cambiar el presente si todo estaba tan bien?, ¿por qué irse así de repente a un lugar donde no sabías como serían las cosas? Me dejaste sin ninguna opción de despedida.
¿Por qué te fuiste?
No...! no te juzgo. No tenías como saber que un viaje de estudios terminaría así. No tenías como saber que el sujeto que tan amablemente se ofreció a llevarte a casa chocaría. No pudiste prever un accidente sería el fin de tu vida y casi de la mía. Nunca te dije lo mucho que te amaba, mi ego no me dio ocasión.
No, no has envejecido, yo sí, mi corazón y mi alma sienten tu falta. Tus padres también lo hacen, han estado un poco mejor últimamente, creo que comprender que en esta situación no podía hacerse nada. Sus oraciones llevan tu nombre.
Tu habitación sigue igual como la dejaste. Están allí los discos que te regalé y que oímos tantas veces mientras veíamos las estrellas y luna que pedías a cada instante te regalara con la respuesta inmediata de que no podía, pues no era mía; ese oso de peluche que tanto te gustó apenas lo viste en una vitrina del centro y con el que compartiste todos tus sueños de ahí en adelante, tus fotos de la Europa que tanto quisiste conocer y a la que nunca viajaste. La foto en traje de colegio para nuestro primer aniversario en la cabecera de la cama. El vestido rojo que tanto me gustaba...
¿Si he llorado? Mucho, con cada lágrima se me escapaban las energías y las ganas de seguir. Creo que recién hoy puedo decirme a mí mismo que todo va a estar mejor.
No sé de qué más puedo hablarte. Era lógico, ya tenemos muy poco en común salvo un pasado vivido juntos y que se desvanece a medida de que no soy capaz de reconstruirlo tal cual fue.


Donde estés ahora, espero estés bien.

martes, 25 de marzo de 2008

Entrevista


- Estamos en directo transmitiendo para Uds. desde su canal amigo nuestro programa la entrevista al hueso, en el día de hoy con nuestro gentil invitado Alex Wilhelm. Músico aclamado por su talento, su distinción y elegancia en el fraseo, sin contar con sus virtuosos ataques y derroches de energía en la interpretación de la guitarra.
Wilhelm bosteza, la cámara no alcanza a captarlo.


- ¿Cómo estás Alex?


- Bien-Responde sin mirar a quien le pregunta, su rostro está oculto por un sombrero estilo tejano que deja ver los movimientos de la boca y parte de la nariz.


- Hemos sabido gracias a los medios de prensa escritos que estás preparando un nuevo disco ¿Qué hay de cierto en ello?


- Bueno, la verdad es que estoy grabando algunas cosas desde hace un tiempo. Estoy un poco más libre y como no es temporada de conciertos he retomado mis jornadas en el estudio de grabación.


- ¿Puedes darnos algún adelanto?


- No sé por donde empezar…Solamente me he sentado con la guitarra y he hecho versiones de los clásicos de siempre, ya sabes, el Delta Blues, temas de los 50’s que están en la oreja de todos…Nada especial.


- Supongo que nos darás algo más del sonido especial al que nos tienes acostumbrados.


- No sé a que estarás acostumbrado, yo solo toco la guitarra.


- Además de ser un excelente músico tienes un humor muy particular.

- ¿Te parece?


- Claro.


- ¿Me invitaste para halagarme o algo más? Soy nada más que un ser humano igual que todo el mundo. Es cierto, quizá mi música te provoque a ti muchas sensaciones agradables como a la mayoría de las personas, pero para mí es casi un juego, jamás he estudiado, jamás he sido lo que se llama un músico docto. Fui un pésimo estudiante y la mayoría de mis profesores, esos que querían que fuese ingeniero, médico, abogado o arquitecto me siguen en la calle para que les de mi autógrafo. Cuando estaba en el colegio me echaban de allí por no llevar el autógrafo de mi padre en mi libreta de anotaciones.
Eso sin contar que he pasado por muchas adicciones y ya casi no tengo sistema nervioso.

El animador, algo alterado, no sabe como manejar la situación y teme que el discurso de controvertido personaje al cual hasta hace media hora se negaba terminantemente a entrevistar atente contra las políticas internas del canal. No obstante, la suerte está a su favor, todo puede ocultarse tras un cortés y efectivo mensaje al final del programa que diga que las opiniones vertidas en el son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no tienen necesariamente que ver con las ideas del canal.

- Insisto, tienes un humor a toda prueba.


- Déjate de payasadas y vamos a las preguntas interesantes.


- Muy bien, estoy seguro que hay un gran grupo de muchachos que están empezando a estudiar música y quisieran escuchar algún consejo de tu parte.


- ¿Empezando a estudiar? Hombre, carajo, eso no es materia de estudio, es sentir, dejarse llevar, apasionarse. Cuando tocas y dejas fluir la música no hay pelo en tu cabeza que no se erice, tu modo de respirar cambia, sientes una extrañeza en el cuerpo, pues después de todo no es tuyo. Es algo que una fuerza superior a ti, a mí y a todos los mocosos que miran la TV nos regaló, hay que sacarlo afuera. Somos unos servidores de esto, eso, o como quiera que se llame.

Hace una pausa, el entrevistador obviamente no logra entender del todo, hablan en códigos muy distintos.
- Me parece un punto de vista muy interesante.


- De algún modo lo es, pero no se trata de comprenderlo, hay que dejarlo invadirte.


- ¿Cuándo te hiciste conciente de que tenías este tipo de trance? Digo trance por ponerle un nombre.


- Creo que es eso -dice mientras empieza a fumar un cigarrillo que había estado en sus manos desde que alguien en el set gritó “Estamos al aire”- Pero no es algo que se haga conciente salvo cuando estás afuera, cuando dejas de sentirlo. El tiempo pasa, no necesitas un espacio material, yo puedo estar aquí sentado y mentalmente irme a otro lugar si quiero, empiezo a escuchar una melodía en mi cabeza y… y puedo subir y bajar el volumen a mi antojo….., adelantarla, atrasarla…., cambiar los timbres, las alturas, los sonidos, las notas, la ecualización….., todo.


- Suena como una experiencia casi espiritual.


- ¿Casi? Lo es por completo.


- ¿Tienes algo, o alguien que te ayude a inspirarte?


- Eso no es necesario, el crear relaciones con cosas o lugares te aparta de la conexión contigo mismo. Si hiciera aquello estaría necesitando de ese algo o alguien. Recuerdo que mucho tiempo estuve muy atento a las demás personas, a su bienestar y casi nada o muy poco al mío. Cuando dejé de beber pude volver a tener bienestar, dejé las culpas atrás y vaya, me dí cuenta de que no soy un dios como casi todo el mundo me quiere intentar hacer creer. Mi talento es prestado, lo único que me queda es disfrutar de el, no puedo darme el lujo de aproximarme a la gente, a veces estoy conversando con alguien, o durmiendo, haciendo cualquier cosa que puedas imaginar y se me viene una canción. Eso me aparta un poco de la gente normal, a veces corro a tomar la guitarra y la toco. Por eso me divorcié, mi esposa despertó varias veces en las noches y me vio abrazando a Única (el apodo de su guitarra favorita) en vez de a ella y eso trae problemas, es un don, pero a la vez un arma de doble filo, es difícil para la gente convivir con alguien así, como yo. Me cuesta darme a entender y ser convencional para algunas cosas, no respeto horarios ni rutinas. La mayor parte del tiempo estoy tocando o metido en mi mismo, o enojado por no poder dejar de hacer las dos cosas anteriores.


- ¿Te consideras un hombre solitario?


- Esa es casi una realidad, de niño no era muy querido. Tenía malas notas, no era buen conversador, pensaba solo en la guitarra y pasaba días y días ensayando en mi cuarto encerrado. De mayor fui un novio pésimo, no dedicaba tiempo a nadie, olvidaba los nombres de mis novias, sus teléfonos, aniversarios cumpleaños y todo lo demás. Cuando finalmente podía pasar algún tiempo con las mujeres llevaba a Única, Única me ha acompañado desde siempre, (muestra su guitarra que estaba escondida bajo su silla, lejos de la vista del director del programa. La saca y se la pone, está bastante a mal traer, casi sin barniz, con trizaduras mal reparadas y algunas piezas rotas, además de algunas manchas de quemadura producto del incontable número de cigarrillos que Alex ha puesto en la pala del instrumento mientras fuma y toca) por eso la llevo a todos lados conmigo. Alguien la robó hace unos cuantos años, fue imposible venderla para el sujeto que la hurtó y decidió devolvérmela personalmente a cambio de que le firmase la guitarra de su hijo. Escribí en ella: toca con sentimiento, no lo olvides. Volviendo al tema anterior, a ninguna mujer le gusta competir con una guitarra….


- ¿Puedes tocar algo?


- Con gusto.

- Amables televidentes, esto no estaba preparado y saliéndonos del libreto….

Alex no espera la indicación del animador para empezar a tocar, solo lo hace. Luego de un solo de 5 minutos que pareció para todos un abrir y cerrar de ojos la audiencia quedó extasiada y el aplauso se hizo incalmable, la banda de acompañamiento se perdió de pronto y los acordes atronadores de la guitarra de Alex invadían el espacio y las almas de los presentes. Pasaba de la más suave y melancólica melodía a la destrucción y desesperanza punzante y sin resuello, para luego calmarse y acariciar a sus oyentes con una seda sonora sin precedentes. Los camarógrafos dejaron sus cámaras tiradas, la gente en el set corría y gritaba sin medir las consecuencias. Muchas personas salieron lastimadas seriamente en su intento de tocar al guitarrista por unos instantes. Solo una muchacha lo logró y cayó de rodillas frente al eximio músico, parecía desmayada, sin conocimiento. Eso hizo recuperar la cordura al animador, el director y el jefe de piso del programa. Las cámaras seguían encendidas y transmitieron al mundo el último mensaje de Wilhelm, el último del que se tiene noticia.


- La destrucción de los muros de Jericó fue a través de la música, Orfeo proporcionaba el saber a través de ella. En el oriente existen personajes que pueden hipnotizar a serpientes con una sola nota, claro está es un ejemplo muy primitivo, pero si transmites esa misma sensación en las personas puedes destruir, puedes crear, puedes hacer lo que tu imaginación diga. No hay límites, los límites los pones tú. Ese es el consejo que puedo darle a esa montonera de críos que están empezando a amar la música nada más.

Sin mayor explicación Alex deja el set y extrañamente nadie le opone resistencia. Lo que nadie (ni siquiera él mismo) sabe es donde irá él ahora, ni tampoco si es que le volverán a ver.
Y es que alguien como él no es dueño de su vida, no es raro para los críticos, otros músicos, y sus fanáticos el mito de que le ha vendido su alma al diablo. Sin embargo, pueden revivirlo cada vez que quieran escuchando sus discos, como dijera hace tiempo en alguna otra entrevista.

lunes, 25 de febrero de 2008

Obra Cumbre



Debo comenzar poniendo en claro que creo que cada persona se forma día a día. Tomas un poco de las cosas que tus padres intentan enseñarte, de tus parientes, de los libros que has leído y te han, finalmente, marcado, de la música que oyes, de tu alrededor; en fin, de la vida misma.
No soy ajeno a ello, es por eso que suelo acudir a ciertas cosas con frecuencia, novelas exquisitas escritas por sujetos a los que considero ni siquiera poder imitar. Discos editados originalmente en formato vinilo me dan continuamente energía y me permiten, a través de los gratos recuerdos a los que alguna vez acompañaron como banda sonora, seguir adelante ante la constante angustia que me provocan indistintamente el presente y el futuro.
Me encanta compartir los descubrimientos que realizo, una banda interesante, una pintura que me irradia alguna emoción particular, algún lugar que permita pensar con tranquilidad en la metrópoli en la que vivo.
Así lo hice alguna vez con ella, ¿Cómo describirla? Aún no lo sé, es un ángel de piel morena, cabello liso de un brillo exquisito, una faz hermosa cuyos rasgos exóticos acentúan una belleza única.
¿Qué me gusta de ella? Su aroma, inigualable, penetrante, cálido y excitante.
Aunque la conozco desde hace tiempo sigue aún siendo un misterio para mí, reservada, hermética. Eso sumado a su modo de moverse, hablar, su mirada inocente a la vez que desafiante despiertan en mí un atractivo que jamás había siquiera imaginado experimentar.

La historia que relataré a continuación sucedió hace mucho tiempo. Ante mi imposibilidad de aproximarme a ella por los métodos de conquista tradicionales (básicamente por mi nerviosismo incontrolado y mi incapacidad de hacer menos evidente mi interés) opté por entregarle pequeños fragmentos de mí, darme a conocer de una manera fraccionaria
Como primer paso le regalaría una copia del álbum más maravilloso de todos los tiempos (en gustos nada es receta). Si, ese en que los cuatro fantásticos atraviesan una calle que con el tiempo se transformaría en una leyenda, y que tiene por nombre la avenida donde se emplazan los estudios de grabación del sello EMI.
El disco por sí mismo cobra vida. Antes siquiera de abrirlo uno puede constatar una serie de detalles que le dan sabor y condimento a la historia de sus creadores. En ella se visualiza al cuarteto británico atravesando la calle en un paso cebra. Todos llevan el paso coordinado salvo su bajista, además de que lleva los pies descalzos y un cigarrillo en la mano derecha, a pesar de ser zurdo.
Cuando fue lanzado esto hizo surgir la idea de que quien había tomado el lugar de este sujeto era un doble escogido a través de un sistema de selección muy exhaustivo. ¿Por qué se llegaba a tal conclusión? En India, país que cultural y musicalmente había tenido gran influencia sobre el grupo, las ceremonias funerales tienen lugar solo cuando el muerto esta efectivamente descalzo. Otro detalle a añadir es que en la parte izquierda de la foto, detrás del guitarra solista, aparece un automóvil modelo escarabajo en cuya patente se lee LMW 28IF, lo que algunos fanáticos interpretaron como una alusión a la edad del bajista en ese momento de estar vivo. ¿De estar vivo? Claro, pues desde 1966 se venía acarreando el rumor de la muerte este sujeto en un automóvil de similares características al que aparece en la portada del disco.
La portada fue más que nada una improvisación, el nombre del disco también lo fue. Se sacaron tan solo 6 fotos antes de elegir la definitiva y que todos conocemos, el nombre original sería Everest, nombre la marca de cigarrillos del ingeniero y asistente de sonido del conjunto. Ante la evidente complicación que surgió al evaluar la posibilidad de viajar para tomar una foto de la cumbre más alta de la tierra en la que aparecieran los músicos se optó por salir fuera de los estudios en busca de la fotografía y simplemente cambiar el nombre del disco por el de la calle de los estudios de grabación en que el grupo de Liverpool había realizado la totalidad de sus grabaciones profesionales.
Musicalmente hablando el disco es una joya, y tampoco está exento de anécdotas en este sentido. Resulta excepcional pues es uno de los pocos en que los cuatro integrantes aportan con composiciones. Es más es el primero en que su guitarra solista logró un número uno a nivel mundial, a nivel compositivo había sido relegado a segundo plano hasta es momento. Su formato era el siguiente: cada integrante aportaba como músico de sesión, debiendo recibir instrucciones de quien hubiese compuesto el tema en grabación, lo que refrescó las ideas musicales e interpretativas dentro del marco estilístico propio del cuarteto.
Tanto es así que en algunos de los cortes no participan todos los miembros de la banda, o bien tocan instrumentos que nunca habían interpretado. También se incorporaron novedades técnicas y de grabación con las cuales hasta esa fecha nadie había experimentado.
Siendo un LP consta de dos caras, la A eran un grupo de canciones sueltas entre las cuales se cuentan temas como “Come Together”, “Something”, “Here Comes the Sun” y que son por sí solos interesantes. En la cara B aparece un medley, una serie de canciones y puentes unidos a través de un tema musical sin pausas, en las cuales el grupo hace gala de su imaginativa, su armonización vocal y su destreza instrumental.
Además incluye el primer hidden track de la historia de la música, una canción originalmente incluida en el medley que fue retirada, pues no calzaba del todo con el resto de los temas, descontando continuidad y fluidez. Sin embargo, quedó en el disco pues el ingeniero de sonido había recibido la instrucción de no desperdiciar material creativo. La canción aparece 20 segundos después de la aparente conclusión de la obra musical.
Como ya te habrás dado cuenta, querido lector, es evidente el cariño que tengo por este álbum, la inevitable asociación que tiene con episodios estelares de mi vida.
Esto me lleva forzosamente a compartirlo, a tratar de que todo mundo lo conozca y aprecie, en la búsqueda de que los disfruten tal como yo lo he hecho.

¿A ella?, ¿Si la quiero? Evidente, obvio, lógico, la quiero mucho y en un modo nunca visto, ¿Lo sabe? Se lo he dicho, pero el saber si bien es vecino del entender es muy distinto, demasiado diría yo.
Consigo el disco finalmente, obtener una copia es cosa difícil. Pierdo una serie de objetos valiosos para mí, pero que importa, finalmente ella lo apreciará.
De tanto andar por calles inhóspitas de noche en su búsqueda amanezco resfriado. Despierto, no obstante, con gran energía y entusiasmo. Le entregaré el disco (ahora acompañado de una nota doblada en su interior) y le diré muchas cosas que he estado guardando, la abrazaré y todo estará muy bien.
Llego temprano a clases, la espero durante mucho tiempo. Finalmente arriba, conversamos de temas sin sentido, trato de que pase un rato divertido. Creo que es el momento preciso de sacar el obsequio. Mentalmente recorro el discurso que he elaborado con esmero para motivarla a escucharlo, más de una vez.
Lo pongo en sus cálidas manos, que siempre me provocan algo así como un shock eléctrico de baja intensidad.
Caminamos un rato y entramos a la sala. ¿Las clases? Lo mismo de siempre, sentarse con los compañeros para tratar de hacer más agradable la angustia que el caballero de terno y corbata frente a nosotros nos produce.
¿Sabrá ella que es lo único en que pienso hace mucho tiempo?, ¿Le habrá gustado mi regalo?, ¿De verdad lo escuchará?
No me doy cuenta cuando, pero se ha ido. Vuelvo a casa con ella en mente, protagonista de mis cavilaciones, sueños; en fin, todo lo que por mi cabeza tiene paso.
Cuando llego a casa, la TV no me ofrece nada relevante, prefiero irme a acostar pues no hay nada que hacer, ni que estudiar.
Vuelve a mi mente, baila, canta, me susurra. Aparece y desaparece. Logro, no sin esfuerzo, dormir. Un estado de somnolencia semi consciente, como programa rotativo se repite y repite mi conversación con ella, el resto de los detalles de mi día carecen de trascendencia.
Me levanto apurado ¿Habrá apreciado los efectos de sonido del track 10?, ¿Puede que la haya agradado la canción que le dediqué con tanto cariño? Lo sabré pronto.
Corró hacia la Universidad, arribo a la sala antes que nadie. Sacó un cigarrillo y lo fumo con ansiedad y cierto placer culpable (tres semanas sin fumar han sido tiradas a la basura).
Aparece en escena ¿Qué me dirá? Quizá me pida otro disco de los Fab Four!
Ojalá, los tengo todos.
Se me aproxima y me da un beso en la mejilla que me hace tiritar, no puedo mirarla a los ojos. Le preguntó, siempre mirando al suelo: ¿Escuchaste el A+++y R++d?
- Sí, responde con gran serenidad.
- ¿Qué te ha parecido?
- A mi madre le gustó bastante…

Creo que necesitaré otro cigarrillo.

domingo, 30 de diciembre de 2007

El niño

Así, de improviso me lo encuentro. Hacía mucho tiempo que no le veía, lo había casi olvidado por completo.
Sin decir nada me mira, de forma aguda. Irradia una sabiduría poco usual para un muchacho de su edad. Con tan solo 12 años proyecta una gran seguridad, un carisma enorme; sabe que no es un sujeto común y lo hace sentir al resto de las personas.
Sus ojos son brillantes, limpios, aunque dotados de cierta inocencia particular que estoy seguro sabe usar a su antojo cuando la situación lo amerita.
Empiezo a recordarlo…aún cuando resulta una tarea ardua y compleja.
Lleno de energía, bríos y proyectos este niño cree que algún día tendrá un sitial distinguido dentro de los grandes nombres de la humanidad. ¿Llegará algún día a defender sus ideales?, ¿Podrá cumplir las ambiciosas promesas que se hizo a sí mismo?, ¿Resistirá los embates de la vida?
Tiempo amigo nunca ausente, tú lo sabes mejor que nadie.
El corto cabello en su cabeza lo hace parecer temible, la profundidad de su mirada muy analítico y paciente.
No esboza gesto alguno de aprobación y por instantes me siento amedrentado. Inhalo una gran cantidad de aire y espero. Nada sucede.
Sin quitarle de encima la mirada intento descifrar sus más profundos secretos. Para un adulto como yo la vida es distinta, existen exigencias, preocupaciones, responsabilidades.
A su edad yo no las tenía, ni tampoco las angustias y miedos que hoy me caracterizan.
Afortunado eres, muchacho, no sabes todas las cosas que tienes...
El muchacho se ha ido, pero hace ya largo tiempo. No me di cuenta cuando fue precisamente, pero me resulta ostensible en sobre manera su ausencia.
Podría haber hecho la oportunidad mía preguntándole muchas cosas que con total certeza hubiese respondido. Ya resulta vano e inane el intentarlo, no sé donde está.
Muchacho, ¿Dónde te has ido?, ¿Quién te autorizó a llevarte todo lo que para mí era valioso?
Desearía con todo mi afán el poder ser tú. ¿Será posible?
No lo creo, la añoranza nada otorga.
Escucho voces en el piso de abajo, decido guardar la foto ajada y desteñida que he estado mirando largo tiempo.
Han pasado más de diez años, muchas canciones, amigos, amores y lugares.
Tiempo amigo nunca ausente, solo tú posees las respuestas.

sábado, 29 de diciembre de 2007

Viaje


Fue un día como pocos. Ha sido mi último día de clases, tuve mis últimas evaluaciones y decidimos hacer algo en casa de amigos y después salir a bailar, eso luego de haber llegado a la conclusión de que lo mejor era compartir nuestro tiempo juntos.
Así lo hicimos, hace unas cuantas horas…Aún sin explicarme como llegué la misma esquina en la que espero el transporte que me lleve a casa cada vez que de ella salgo -¿soy tan predecible?- saco un cigarrillo y lo enciendo en medio de la noche, de la nada que se dibuja tras las sombras en esa calle.
Un sujeto desde la lejanía intenta decirme algo, parece querer esbozar alguna palabra imposible para mí de descifrar. Cae al suelo repentinamente, estaba notoriamente borracho.
Miro el espectáculo tratando de no conmoverme, oigo un frenazo brusco y al girar mi cabeza para observar hacia el origen del sonido encuentro un rostro decidido que me mira fijamente.
- ¿Dónde vas, flaco?
Respondo con lujo de detalles, villa, calle, pasaje y corroboro si me llevaría por la tarifa normal.
- Súbete flaco, este barrio es peligroso a esta hora. ¿No te importa si paso pa’ otro lado antes, verdad?
Asiento con la cabeza, no existía otra opción, si le decía que no el pacto podía cambiar, inclusive podría haber tenido que bajarme en un lugar más peligroso, cargado del peligro que suscitan los sitios desconocidos, las experiencias nuevas, lo inesperado.
El chofer conoce la ciudad, sabe lo que hace. Pasamos dos calles y el colectivo está lleno.
-¿Las señoritas van a las Norte?
-No, siga derecho.
Responden con desconfianza, casi con violencia por haber sentido ultrajante la interrogativa. Son de un barrio bajo, estaban “trabajando”, entregando su alma, vida y espíritu temporalmente a cualquiera. Se ganan el sustento con el sexo sin amor, con lágrimas, con humillaciones, con dificultades.
Discuten sobre un asunto inteligible, en sus términos y lenguaje que solo ellas dominan.
Error, el chofer las mira por el retrovisor con atención. Entiende lo que traman y me dirige una mirada de reojo de vez en cuando con un rostro interrogante. Su expresión me dice pon atención, para mira y escucha.
Finalmente las mujeres bajan. Somos nuevamente el chofer y yo.
- Esas minas son cochinas, de aonde que van a estar en un restaurant a esta hora. Nadie come a esta hora salvo los universitarios, ero Uds. van a los carritos. Esas son maracas po, ta diciendo.
Cada recodo de ciudad recorrido parecía darle más confianza. Me analizaba, preguntaba, observaba, daba consejos.
Hubo un largo silencio, creo que esperaba que por un instante fuese yo el que llevara la dinámica de la conversación, pero no suelo hacer eso.
-¿Flaco, que estudiai?
Esa pregunta me resulta funesta y trágica, la evito.
- Tenis cara de ser bueno pa’ pensar. Pero no eris ingeniero, ni médico, ni…
Toma una pausa para ver si puede pasar con luz roja.
- Ya sé, estudiai algo con letras.
Respiro profundamente y le digo –Psicología
-Viste guacho, nunca fallo.
El preámbulo típico, luego se vienen las preguntas sobre que es correcto decir ante tal o cual test, que si uno está loco, que la hija de la prima de la vecina tiene problemas en el colegio.
Error de nuevo.
El rumbo de mi transporte parece cambiar.
- Vamos a ir a buscar a alguien más flaco, a esta hora sale de su pega.
Llegamos a un lugar donde no hay esquinas, las cuadras están dispuestas en triángulos casi al azar. El sujeto sube y, según parece, duerme.
Luego de un prolongado y tenso silencio le avisa el chofer.
– Jefe, acá se baja Ud.
Da una vuelta en 180° con una habilidad sublime, me dice que me irá a dejar pero a un par de cuadras de casa.
- Flaco, tenis que aprovechar que eris joven. No te metai en leseras. Yo estuve 15 años metido en la pasta. Nací acá po, me fui a la capital a buscar mejores opciones, pa’ darle de comer a mis cabros.
Arregla el espejo retrovisor.
- Allá es otra cosa, todo el mundo le hace y el que no la vende. Yo te digo, yo llevé políticos, futbolistas, actores, gente de la tele, periodistas, músicos. Sobretodo en la noche, siempre he trabajado de noche. La noche es brava, trabajaba en ese hotel pituco que hay pal barrio alto. En ese mismo ambiente conocí la droga, taba al alcance de todos, hasta de pendejos chicos.
Saca una fruta de la guantera y la muerde.
- Me quitaba la ansiedad y me hacía sentir mejor, ahora flaco, la fruta. Comer sano. Perdí mis hijos, mi señora, mi empresa,…tenía 7 autos y dos minibuses.
Parece conmoverse.
- ¿Tú creis que cuando tay metido en esa custión alguien te ayuda? Y después ¿alguien se acuerda pa tenderte la mano? No po. No tengo amigos y no quiero tenerlos, no a ese precio, soy yo y nadie más, no confío en cualquiera; en mí no más.
Se sube un poco las mangas y surge una herida, por su forma sugiere haber sido hecha por un cuchillo.
-Ahora toy limpio, ya no necesito eso. Antes se me dormían las manos con la abstinencia, tenía que pegarme unos jales po. Ahora puedo ver a un loco fumando hierba o haciendo cualquier cosa y me da lo mismo, soy como el Ave Fénix, renací de las cenizas, de la mierda.
Remata su relato con una sonora mordida que parece reverberar dentro del automóvil.
- Flaco, me caíste bien, te voy a dejar a tu casa mejor, a esta hora la cosa es peligrosa.
Arribamos, me despido del sujeto, me extiende su inmensa y peluda mano.
Dice – Un gusto conocerte flaco, cuídate.
Me bajo, el colectivo se va raudamente.
Siento que en media hora de viaje he aprendido mucho, casi lo mismo que en cinco años dentro de un aula.
Error último, pensar que de las cosas más simples no se puede aprender.

Horas

Me asfixio y ahogo
en la estructura que creaste.
A pesar de que te quise,
no puedo hoy más que olvidarte.

Has apartado de mí
hasta el último soplo de vida.
Pienso en salir de aquí,
mas no encuentro la salida.

No hay a quien recurrir,
el espíritu desfallece,
aún cuando en derredor
la primavera hoy florece.

De quién son las horas?
De quién el tiempo?
Quién escribió aquel cuento
que me llevó al desierto?

La cama sigue tibia,
el corazón desarmado.
Las alegrías cotidianas
ya las he olvidado.

Me quedaré esperando
a la orilla del camino,
tratando siempre solo
de enmendar mi destino.

De quién es la idea?
De quién el proyecto?
Solo queda la nada actual
Y un futuro incierto.